11/5/08

Pilar Fernández Pardo (PP), la llingua propia y la oficialidá.

La diputada del Partíu Popular Pilar Fernández Pardo fala muncho y bien, y nesti casu escribe muncho y tamién bien, tan bien que paez too mui nidio, pero nun lo ye.

Vaiga por delantre que toi d'alcuerdu en cuasi too lo que diz la Sra. Pardo y doi les gracies porque nun tamos avezaos a lleer coses asina de nengún de los políticos de les nomaes mayoríes, pero échase'n falta un conceptu que ye'l que mos trai de cabeza dende fai trenta años, LA OFICIALIDÁ. Y camiento que Fernández Pardo nun s'escaeció d'algo tan importante, tan nidio, tan actual y tan histórico, sinon qu'evitó conscientementi el citalo.

Vagonos asumir toos estos años que falar de llingua, d'idioma, de llingua tradicional, de llingua vernácula ya incluso de llingua propia nun tien efectu llegal y xurídicu nengún si nun lleva acompangáu el términu OFICIALIDÁ. Posiblemente seyan posibles otres interpretaciones, pero siendo realistes, pámeque naide nun les va facer.

Más de trenta años glayando OFICIALIDÁ peles cáis de los pueblos y ciudaes d'Asturies, señora diputada merez, concreción y valentía política (tan escoses dambes per estos llares). Diga Vd. ¡OFICIALIDÁ, SÍ, o NON?. L'esfuerciu paga la pena.



ARTICULU DE FERNANDEZ PARDO:

La Selmana de les Lletres Asturianes es un acontecimiento que tiene una relevancia especial por su valor cultural y hasta simbólico. Es una celebración que rinde homenaje institucional a la literatura en lengua asturiana y a sus escritores y es, también, un llamamiento a nuestros ciudadanos para que se conozca el trabajo de los autores y todos nos reconciliemos con la lengua propia de nuestra comunidad autónoma. En el último tercio del pasado siglo, en el año 1974, se inauguraba una nueva época para esta literatura. Ese momento supuso la raíz de un movimiento sociológico, cultural y lingüístico que planteaba, de una forma diferente, lo que hasta entonces eran las relaciones entre la identidad asturiana y sus manifestaciones culturales. Un movimiento que transformó a la lengua vernácula y su literatura en dos absolutos de carácter global. La literatura asturiana no era en ese año, como por supuesto no lo es hoy, algo reciente entre nosotros. Sus primeros trazos se pueden localizar en un pasado en el que se escriben el Fueru d’Avilés y los Cartularios de los nuevos monasterios. Su primer escritor de nombre y obra conocidos surge en el siglo XVII, Antón de Marirreguera, cuyos poemas editaría José Caveda y Nava en su antología de 1.839. Así pues, estamos ante una realidad importante, cuajada de una amplia nómina de poetas, de narradores, de creadores en los diversos géneros que el mundo de las letras ha dado. En los últimos tiempos se comienzan a publicar cómics, ensayos, revistas; se traduce en abundancia y bien a escritores extranjeros; se consolida la calidad de las obras y éstas comienzan a ser conocidas en el resto de España y en cada vez más lugares del planeta. Sin embargo, consecuencia de una contradicción extensible a otros ámbitos de lo autóctono, nuestra literatura en asturiano y la lengua en la que se sustenta todavía son realidades desconocidas, en gran medida, por la generalidad de los habitantes del Principado. Y en este aspecto, relevante para el devenir de la seña de identidad que es el idioma, y de su desarrollo literario, los representantes políticos tienen la obligación de proponer y ejecutar las medidas que sean precisas para promocionar y dar prestigio a parte tan fundamental de nuestra cultura. En este orden de cosas, debe visualizarse de forma clara, y en hechos concretos, el apoyo a las diversas iniciativas literarias que se impulsan en nuestra comunidad y desde la sociedad civil, a través de jornadas y concursos convocados por las asociaciones culturales, de los talleres literarios y las acciones de promoción de la lectura, de eventos en forma de congresos y foros, como es el caso de la gijonesa Arribada, entre otros. Las instituciones, desde una prioridad de servicio público, han de incrementar su respaldo hasta situarlo en niveles de normalidad. Por otra parte tenemos que destacar la labor de la Academia de la Llingua Asturiana, que creada en 1980 por decreto del entonces Consejo Regional de Asturias, es responsable de dar normas a nuestra lengua, de estudiarla y de fomentar su uso, y ello a través de sus juntas de trabajo organizadas en los campos de la lexicografía, la normativización, la toponimia, la pedagogía, la literatura y la etnografía. La Academia, con los matices que se puedan añadir a toda obra humana, viene acometiendo una ingente labor desde el apreciable voluntarismo de sus miembros y desde la cortedad de recursos. Y esto último ni es lógico, ni es justo, ni es práctico. La Academia de la Llingua Asturiana precisa, y creo que podemos decir que con urgencia, de una mejor dotación en recursos económicos y humanos y, lo que no es menos importante, de una sede adecuada a la significación de una institución de este tipo. Igualmente se percibe la necesidad de una herramienta, institucional y bien estructurada, para dotar a nuestras letras de una promoción real tanto dentro de Asturias como fuera de ella, en los correspondientes ámbitos estatales e internacionales. Sería oportuno el establecimiento de una Institución de les Lletres Asturianes, vinculada al Principado de Asturias, y que con personalidad jurídica y patrimonio propios obrara para potenciar la creación literaria en asturiano, su conocimiento y difusión, y la definición de un conjunto de becas y ayudas que afiancen el acceso a la actividad creativa, a la traducción y a los nuevos medios de comunicación. Esta Institución tendría un Consejo Asesor en el que participarían la citada Academia de la Llingua, la Universidad asturiana, representantes de asociaciones vinculadas a la promoción literaria y de aquellas integradas por los literatos asturianos. En definitiva, si hay algo que podemos asegurar en esta Selmana de les Lletres, es que en la lengua asturiana y su literatura hallamos a dos de los mejores presentes que una comunidad autónoma, como la nuestra, puede aportar a la grandeza cultural de España.

Vía| La Asturies Lliberal